01-09-2004
En la década de los años 60 del siglo pasado, Marshall McLuhan había señalado en su libro Entendiendo los medios que la naturaleza del medio afectaba el contenido. El medio es el mensaje, fue la célebre frase que recorrió el mundo.Pero la estructura y naturaleza de Internet como medio, es muy diferente a la de la televisión o la radio, analizada por McLuhan. Internet es un medio netamente interactivo, de doble vía.
Por eso, la convergencia digital tomó una ruta muy diferente a la prevista por los magnates de los medios. Cuando llegó, las grandes empresas no la reconocieron y le declararon la guerra.
Esto ocurrió en 1999, con Napster, que se convirtió en el mayor éxito jamás visto hasta ese momento. Congregó a los amantes de la música de todos los rincones del planeta hasta que las grandes discográficas lograron convencer a una juez en California de cerrarlo.
Sin embargo, la victoria de las discográficas no resultó un éxito. Así, Napster fue reemplazado por Audiogalaxy, Morpheus, iMesh, Kazaa y muchos otros servicios. Estos programas permiten no solo la descarga de canciones, sino de cualquier tipo de archivo, incluyendo películas y programas de televisión.
Regenerar el modelo de negocios
Hace algunos años, la frase en boca de todos los magnates de comunicaciones y medios, tanto como analistas de Internet era convergencia digital. Todos los medios estarían juntos en una supercarretera de la información. Pero no fue así, realmente Napster fue el comienzo de la convergencia digital.
A principios del 2003, los conglomerados de medios insisten en ofrecer servicios verticales de descargas. En el caso de música, a precios basados en los de los discos compactos, y en el tema de las películas, sobre la base de los precios de las tiendas de alquiler de vídeos.
Otro argumento a considerar, es que los servicios como Kazaa, aún, no ofrecen una mejor experiencia al usuario. Entonces, una vez descargada una canción o serie, para reproducirla en otros medios, hay que convertirse en usuario experto de varias tecnologías; sin embargo, el potencial es enorme para crear aplicaciones integradas que cualquiera pueda usar.
Finalmente, mientras estos servicios carezcan de un marco legal adecuado nada se podrá concretar; no obstante, hay modelos que se podrían adaptar, desde servicios tipo Napster por subscripción hasta un pequeño impuesto a las conexiones de Internet para compensar a los dueños de los derechos.
Áreas: Dirección www.e-deusto.com |