01-09-2004
estamos de aportar al debate sobre la legalidad y legitimidad, o no, de la pornografia, tanto en sus viejas versiones como en la posmoderna virtualidad del mundo de internet.Lejos estamos asimismo de poder fijar los límites entre lo artístico, el erotismo, lo obsceno, y lo pornográfico.
Cerca estamos sin embargo de mantenernos en la defensa de las libertades y del individualismo y en contra de la censura previa. Cerca estamos de no ponernos en ultramoralistas y defenestrar de una y absolutamente a la pornografía, sin hacer distinciones, sin grises.
Cerca estamos de evitar cometer el error de que las consecuencias de prohibir sean peores que por no prohibir. Lejos estamos de querer hacer de cosas privadas un asunto público. Salvo en lo que lo sea….Como cuando se meten con los chicos…
Hechos todos estos caveats (aceptamos la autocensura) concentrémonos en porqué vale la pena tratar al tema de la pornografía online, de la e-porn.
Nos parece que su diferencia, la identidad propia de la pornografia on line y su diferencia con la del mundo “fisico” tiene que ver con la enorme capilaridad de este nuevo medio. En el masivo alcance y multiplicación viral que tiene internet frente a otras alternativas de “distribución” como las revistas, los cines condicionados, los videos triple X, o lo que sea. No sólo en el masivo alcance sino en esa capacidad de infiltrarse, de perfundir casi secretamente, enmascaradamente. En esa capacidad de meterse casi a la fuerza en nuestras vidas, a través de nuestra PC como lo vemos a diario con los virus y los spams .
Una encuesta reciente de Prince & Cooke evidencia que las mayoría de los padres no tiene ni las mas remota idea y menos que menos control sobre lo que sus hijos hacen frente a la PC. Consideremos que el estudio se focalizó en padres de chicos de entre 7 y 14 años. Uno puede asumir que dejaría salir solo (o con amigos menores) a la calle o a la plaza o al cine o al shopping u a otro espacio público y “abierto” y en ciertos horarios y distancias a cualquier chico de 14 años, pero pocas serían las excepciones para los de 7 u 8. En alguna edad entre 7 y 14 consideramos que ese mismo chico puede o no “moverse” solo. Que está educado o formado como para que con ciertos cuidados y recomendaciones empiece a hacer uso de su autonomía, que de eso se trata.
El punto diferencial es que aunque el chico esté a metros de su madre, “seguro”en su cuarto y con amigos, la “ventana de la PC” hace que este menor esté virtualmente en un espacio público, rodeado de desconocidos. Y puede ser que él haya decidido “investigar” o curiosear las zonas rojas virtuales, o, y esto es lo mas preocupante, que el mundo XXX lo haya invadido, así como lo hacen las publicidades no deseadas.
Es en este terreno donde no tenemos medias tintas, la pornografia (on u offline) con chicos o “para“ chicos, y la distribución o invasión agresiva de la pornografía aún sobre adultos que no la solicitan o buscan, debe ser combatida desde todos los ámbitos. Lejos estamos de decir cómo, pero cerca estamos de destacar que esta lucha debe incluir al respeto a la intimidad de lo menores desde su pre-adolescencia, y al respeto de la libertad de expresión, valores supremos.
Dejamos para otro día , otra columna, rescatar algunos elementos positivos que dentro de la pomodernidad podria ofrecer el descubrimiento o la misma sexualidad online. Por que lejos estamos de pensar que el sexo es malo. Ni todo el sexo es malo, ni todo lo malo es sexo.
Para terminar con alegria , digamos que lo malo son los “exsexos”…
Alejandro Prince www.infobaeprofesional.com |